Y no es sólo él –apretó los labios en un ademán defensivo -. Me gustaría que vieras la manera en que te mueves a su alrededor.
La manera en que andas, como si él fuera el centro del mundo para ti y ni siquiera te dieras cuenta. Cuando él se desplaza, aunque sea sólo un poco, tú ajustas automáticamente tu posición a la suya. Es como si fuerais imanes, o la fuerza de la gravedad. Eres su satélite… o algo así. Nunca había visto nada igual.'
La manera en que andas, como si él fuera el centro del mundo para ti y ni siquiera te dieras cuenta. Cuando él se desplaza, aunque sea sólo un poco, tú ajustas automáticamente tu posición a la suya. Es como si fuerais imanes, o la fuerza de la gravedad. Eres su satélite… o algo así. Nunca había visto nada igual.'
Me encanta este trozo del libro, recuerdo que cuando lo leí pensé que era algo precioso, ser un "satélite", luego me di cuenta de que ambas partes debían tener la misma posición y no depender la una de la otra.
ResponderEliminar¡Un abrazo!